La Serenata de Carolina de Fuego Recuperado

Una sinfonía tranquila estalla en llamas de deseo recuperado en el escenario de terciopelo

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Ritmos Sombríos de la Rendición de Carolina

EPISODIO 6

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Estaba de pie en el tenue resplandor del club de jazz, el aire espeso con las notas persistentes de saxofones y la leve neblina de humo de cigarrillo que se pegaba a las cortinas de terciopelo. Era hora de cierre en nuestro lugar habitual, el sitio donde Carolina Jiménez nos había cautivado a todos por primera vez con su voz serena, como un río tranquilo cortando el caos de la noche. Esta noche, sin embargo, algo eléctrico zumbaba en sus ojos castaños oscuros, un fuego que había estado alimentando desde sus aventuras salvajes en el extranjero. A sus 19 años, esta belleza mexicana con su largo cabello rubio liso cayendo como una cascada dorada sobre su cálida piel bronceada parecía más viva que nunca, su delgado cuerpo de 1,68 m erguido en el escenario con un vestido negro ajustado que abrazaba su rostro ovalado y sus tetas medianas, acentuando su cintura estrecha y su cuerpo atlético y delgado. La multitud se había dispersado, pero el verdadero show apenas comenzaba. Marcus Hale—ese soy yo, el dueño del club y su amante fiel—observaba desde las sombras, con el corazón latiendo fuerte mientras Carolina tomaba el control con Elena Voss, la sensual cantante alemana de cabello negro azabache y ojos azules penetrantes, y Victor Lang, el pianista taciturno cuyos dedos bailaban con maestría tanto en las teclas como en la piel. Todos habíamos compartido fragmentos de ella, pero esta noche ella orquestaba el final. Metió la mano en el bolsillo de Victor, sus dedos rozando su muslo a propósito, y sacó el colgante—una delicada cadena de plata con un ópalo ardiente que simbolizaba su fuego recuperado, algo que él había "robado" juguetón durante su último encuentro caliente. "Es mío", susurró, su voz una serenata de mando, poniéndoselo alrededor del cuello donde se acurrucó...

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Ritmos Sombríos de la Rendición de Carolina

Carolina Jiménez

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