Las Corrientes Entrelazadas de Hana

Los celos rugen como la tormenta, atándolos en control ardiente

L

Los deseos velados de Hana arden en la furia de las mareas

EPISODIO 4

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Estaba de pie en el tenue resplandor del barracón, el viento antártico aullando afuera como una bestia arañando las paredes de metal. El espacio reducido se sentía aún más chico esa noche, el aire espeso con olor a oxígeno reciclado y tensiones no dichas. Hana Jung, esa belleza coreana graciosa con su bob largo de cabello castaño oscuro enmarcando su cara ovalada, caminaba de un lado a otro frente a mí. Su piel morena cálida brillaba bajo la luz fluorescente dura, sus ojos castaños oscuros parpadeando con una mezcla de confianza y algo más salvaje, más primal. A los 21, se movía con una pose esbelta que aceleraba mi pulso cada vez que se movía—1,68 m de tentación ágil, sus tetas medianas presionando contra la tela delgada de su mono de la base. Dr. Elias Thorne—ese soy yo—investigador atrapado en este infierno congelado, mis celos habían estado hirviendo por días. Había visto atisbos: Hana y Lena Voss, la ingeniera alemana de lengua afilada, susurrando demasiado cerca, sus manos rozándose de formas que encendían un fuego en mis tripas. Lena, con su cuerpo atlético y ojos azules penetrantes, siempre había sido una impredecible aquí en la base. ¿Pero Hana? Ella era el centro, el núcleo cálido en este aislamiento helado. Esa noche, exigí respuestas. '¿Qué carajo pasa entre ustedes dos?' Mi voz retumbó contra las literas apiladas como ataúdes. Hana dejó de caminar, sus labios curvándose en una sonrisa cómplice. Era confiada, siempre lo había sido, pero había un nuevo brillo en sus ojos—control, tal vez. El barracón era nuestro mundo: literas angostas, una mesita pequeña llena de logs de investigación, el zumbido constante de la calefacción luchando contra el frío. Afuera, la tormenta se armaba, reflejando la que había dentro de mí. Se acercó, su olor—jazmín tenue de alguna loción...

Las Corrientes Entrelazadas de Hana
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Los deseos velados de Hana arden en la furia de las mareas

Hana Jung

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