La Audaz Tentación de la Audición de Emma

La ambición piruetea hacia la rendición prohibida bajo la mirada del maestro

E

El Hambre Esbelta de Emma en Ensayos Lunares

EPISODIO 1

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Me senté en la esquina oscura del estudio de audiciones tenuemente iluminado en el conservatorio, el aire espeso con el olor a pisos de madera pulida y leve colofonia de la barra. El foco solitario perforaba la penumbra, proyectando sombras largas sobre los espejos que forraban las paredes, reflejando versiones infinitas del espacio vacío esperando a su próxima víctima —o estrella—. Mi rol como instructor senior exigía precisión, y esta noche juzgaba las audiciones finales para nuestro programa élite de ballet. El nombre de Emma Romero aparecía en la lista, una argentina de 26 años llena de fuego cuya reputación la precedía: ambiciosa, impulsiva, con un cuerpo pulido a la perfección. Delgada a 1,68 m, su piel bronceada cálida brillaba bajo las luces del escenario en videos pasados que revisé, cabello rubio cenizo recogido en un moño bajo severo que acentuaba su rostro ovalado y ojos azul claro penetrantes. Tetas medianas, líneas atléticas —era una visión de poder controlado. La puerta crujió al abrirse, y ahí estaba ella, entrando con la gracia de una pantera, su licra negra pegada a cada curva, medias transparentes susurrando sobre sus piernas largas. Se movía con confianza inquebrantable, ojos clavándose en los míos brevemente antes de asentir al pianista. Las teclas del piano tocaron las primeras notas de su solo, una pieza exigente de "Giselle". Me recosté, brazos cruzados, viendo su cuerpo arquearse y torcerse. Sus extensiones eran impecables, puntas de pies como flechas, cada pirueta girando con precisión feroz. El sudor empezó a perlar su piel bronceada cálida, haciéndola brillar bajo la luz. Pero vi el hambre en sus movimientos —la ambición cruda que la hacía empujar más allá de los límites—. Al aterrizar su arabesco final, sosteniéndolo imposiblemente largo, pecho agitado, ojos azul claro parpadeando hacia mí por aprobación. No di nada...

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El Hambre Esbelta de Emma en Ensayos Lunares

Emma Romero

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