El Reclamo Caótico de Isla

En la sombra de las dunas, la rebeldía enciende un fuego imprudente.

I

Isla al Límite del Bikini: Olas Públicas de Entrega

EPISODIO 5

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El Reclamo Caótico de Isla
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Las dunas se extendían como olas doradas congeladas bajo la luz de la luna, sus curvas suaves subiendo y bajando en un ritmo interminable que imitaba el pulso inquieto del océano más allá. El golpeteo de bajos de la fiesta posterior resonaba débilmente desde la playa abajo, un latido distante que se mezclaba con el choque de las olas y el olor salado del aire marino que se pegaba a mi piel. Me apoyé contra una palmera erosionada, su corteza áspera mordiéndome la espalda a través de mi camiseta delgada, tomando una cerveza cuya condensación fría goteaba por mis dedos, el amargor lupulado anclándome en medio de la neblina eléctrica de la noche. Ahí la vi —Isla Brown, esa chispa australiana con cabello espuma de mar trenzado en una coleta de sirena sobre un hombro, mechones brillando como seda de sirena en el resplandor pálido. Sus ojos azul cielo captaban el brillo de fogatas lejanas, centelleando con una luz salvaje e indómita que me apretó el pecho con hambre instantánea. Estaba riendo, pero había un filo en eso, agudo y quebradizo, como vidrio a punto de romperse bajo presión, su figura de reloj de arena balanceándose en un top blanco recortado que se pegaba a sus curvas y shorts vaqueros de tiro alto que abrazaban su piel pálida justo bien, la tela susurrando contra sus muslos con cada paso. La luz de la luna la pintaba de plata, destacando las pecas sutiles sobre sus hombros, y casi podía sentir el calor radiando de su cuerpo a través de la arena. Mateo estaba ahí, todo bravucón y posesivo, su mano cerrándose en el brazo de ella como si la tuviera comprada, inclinándose cerca con palabras afiladas que cortaban el aire nocturno, su voz un gruñido bajo que llevaba celos como veneno....

El Reclamo Caótico de Isla
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Isla al Límite del Bikini: Olas Públicas de Entrega

Isla Brown

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