Los Senderos Enredados de Adriana en el Calor Triádico

Susurros celosos encienden una hoguera prohibida entre rocas escarpadas

C

Crestas Escarpadas de Adriana: Rendición Carnal

EPISODIO 2

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El sol caía sin piedad sobre el sendero de senderismo accidentado, espesando el aire con calor y el aroma a pino y tierra. Yo, Marco Ruiz, lideraba al grupo como su guía de fitness, mis músculos relucientes de sudor bajo mi camiseta ajustada. Pero mis ojos se desviaban constantemente hacia Adriana Lopes, la belleza brasileña de 24 años con su cuerpo atlético y delgado moviéndose como fuego líquido delante de mí. Su largo cabello castaño oscuro con mechas caía en ondas playeras por su espalda, balanceándose con cada paso enérgico. Con 1,68 m, era una visión de piel bronceada cálida, rostro ovalado enmarcado por ojos marrón claro que brillaban con pasión. Sus tetas medianas rebotaban sutilmente bajo su sostén deportivo, cintura estrecha que conducía a piernas tonificadas que devoraban el sendero. Sofía Mendes iba cerca atrás, su celos palpable. También brasileña, era fogosa con facciones afiladas y cabello oscuro recogido en una coleta, su cuerpo curvilíneo pero atlético. Me había estado lanzando dagas a Adriana toda la mañana, desde que Adriana se rio demasiado libremente de mis chistes durante el briefing pre-sendero. El grupo de diez caminantes charlaba adelante, ajenos a la tensión que se gestaba. Estábamos en lo profundo de las montañas, el sendero serpenteando entre rocas y árboles escasos, un lugar perfecto para secretos. Sentía la atracción, ese imán hacia el calor de Adriana. Ella se había estado calentando conmigo en sesiones privadas, su naturaleza apasionada cediendo a mis órdenes. Hoy, con los celos de Sofía hirviendo, presentía una oportunidad para orquestar algo salvaje. Al acercarnos a un punto de descanso —un grupo de rocas masivas que resguardaban una alcoba oculta—, llamé a una pausa. El grupo siguió adelante para rellenar agua en el arroyo más arriba, dejándonos tres rezagados. Adriana se estiró, su cuerpo arqueándose, ajena a...

Los Senderos Enredados de Adriana en el Calor Triádico
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Crestas Escarpadas de Adriana: Rendición Carnal

Adriana Lopes

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