La Tentación Sudorosa de Abigail en el Gimnasio Desatada
Cuerpos empapados en sudor chocan en la bruma riesgosa de las sombras del vestuario
La Delicada Caída de Abigail en Ansias Ígneas
EPISODIO 2
Otras historias de esta serie


No podía quitarle los ojos de encima a Abigail mientras entraba al gimnasio, su delgado cuerpo menudo moviéndose con esa gracia effortless que siempre me dejaba sin aliento. A sus 20 años, esta belleza canadiense con su largo cabello lila tejido en una perfecta trenza de sirena balanceándose detrás de ella como una cascada púrpura, volvía locas las cabezas sin ni siquiera intentarlo. Sus ojos avellana brillaban bajo las duras luces fluorescentes, y su piel color miel ya relucía levemente por el trote de calentamiento que había hecho afuera. Con 1.68 m de estatura y un cuerpo menudo con tetas medianas que llenaban justo su ajustado sujetador deportivo, era empatía envuelta en tentación—amable, siempre pendiente de todos, pero hoy había algo extra en su paso. Ese delicado tobillera que le regalé después de nuestra última noche salvaje tintineaba suavemente con cada zancada, un símbolo secreto de la pasión que habíamos desatado, reluciendo contra su tobillo tonificado sobre sus zapatillas de correr. El gimnasio zumbaba con la multitud habitual: pesas chocando, gruñidos del área de pesas libres, el zumbido constante de las cintas. Pero para mí, Ethan Hale, todo se desvanecía cuando ella me vio junto a las colchonetas de recuperación y me regaló esa sonrisa empática, su rostro ovalado iluminándose. 'Ey, Ethan, ¿listo para un poco de entrenamiento de recuperación?', preguntó, su voz suave e invitadora, con un tono juguetón que aceleraba mi pulso. Lo habíamos planeado—estiramientos post-entrenamiento convirtiéndose en algo más íntimo, pero el gimnasio público añadía un toque de riesgo excitante. Sus leggings de gimnasio abrazaban cada curva de su estrecha cintura y piernas atléticas, la tela estirada a tope sobre su culito firme. Ya sentía un cosquilleo en mis shorts, imaginando quitárselos después. Dejó su bolso cerca de las colchonetas, inclinándose lo justo para darme un vistazo...


Desbloquear contenido premium
Para leer la historia completa, obtendrás acceso a todas las historias, videos y fotos de este modelo.
El contenido puede estar truncado. Versión completa disponible con suscripción.





