La Rendición en el Interrogatorio de Ha Vo
En la sala de interrogatorios sombreada, la gracia serena cede ante el deseo crudo y palpitante.
Las Ansias Sombrías de Ha Vo en Atracos de Medianoche
EPISODIO 3
Otras historias de esta serie


Estaba sentado frente a ella en la sala de interrogatorios tenuemente iluminada, el aire espeso con el olor a café rancio y metal. Ha Vo, o el nombre falso que hubiera dado, me devolvía la mirada con esos ojos marrones oscuros que parecían atravesar el reflejo del espejo unidireccional. A sus 23 años, esta belleza vietnamita se movía con una gracia que no encajaba en el perfil de sospechosa: figura esbelta erguida como una bailarina, cabello largo liso negro cayendo sobre su piel de porcelana, enmarcando un rostro ovalado que guardaba secretos. Medía 1,68 m, sus tetas medianas sutilmente delineadas bajo una blusa negra ajustada que abrazaba su cuerpo delgado, cintura estrecha acentuando cada movimiento sutil. La habitación era austera: paredes grises marcadas por años de encuentros tensos, una mesa de metal frío atornillada al suelo, dos sillas enfrentadas como adversarios. Arriba, una bombilla solitaria zumbaba débilmente, proyectando sombras largas que bailaban sobre sus facciones. La había traído por sospecha de contrabando de artefactos—rumores de un amuleto que podía cambiar fortunas—pero estaba sin esposas, muñecas libres porque el protocolo lo permitía para no violentos, aunque me preguntaba si ella sabía lo vulnerable que la hacía eso. O tal vez era yo el que se sentía expuesto bajo su mirada. Liam Crowe, detective con fama de quebrar lo irrompible. Pero cuando cruzó las piernas, el dobladillo de su falda subiendo lo justo para mostrar muslo suave, sentí la primera grieta en mi armadura. Su porte era desarmador, gracioso incluso en cautiverio. "Señor Crowe", había dicho al entrar, voz como seda sobre acero, "esto debe ser un error". Sin miedo, solo calma seductora. El amuleto—escondido en algún lugar cercano, sugería la inteligencia—amplificaba todo, o eso decían los rumores. Mi pulso se aceleró, no por el caso, sino por la mujer que convertía...


Desbloquear contenido premium
Para leer la historia completa, obtendrás acceso a todas las historias, videos y fotos de este modelo.
El contenido puede estar truncado. Versión completa disponible con suscripción.





