La Rendición de Julia en la Galería a Medianoche

Susurros del pincel encienden caricias prohibidas en galerías sombrías

E

El Vórtice Caprichoso de Julia: Deseos de Terciopelo

EPISODIO 3

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La Rendición de Julia en la Galería a Medianoche
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Estaba de pie en el tenue resplandor de mi galería privada, el aire espeso con el aroma de lienzos envejecidos y suelos de roble pulido. Era bien pasada la medianoche, la ciudad afuera callada bajo un manto de estrellas, pero adentro, la anticipación zumbaba como un cable vivo. Había invitado a Julia Jansen aquí, la enigmática artista holandesa cuyo toque caprichoso convertía la pintura en encanto. A sus 24 años, con su cabello castaño claro, ligeramente ondulado y largo cayendo como un río suave sobre su piel clara, encarnaba una obra maestra viva: ojos verdes brillantes con picardía, rostro ovalado enmarcado por esa silueta delgada de 1.68m, sus tetas medianas sutilmente acentuadas por el vestido negro ceñido que abrazaba su cuerpo esbelto. La galería era mi santuario, paredes forradas con abstractos eróticos que había curado solo para ella: formas arremolinadas que insinuaban rendición, cuerpos entrelazados en éxtasis sombreado. Pero esta noche, se trataba de su última creación: ese maldito pincel, con el que había pintado obsesivamente, susurrando rumores de compulsión, sacando deseos a la luz. Lo había visto en sus ojos durante nuestro último encuentro, cómo la hacía audaz, encantadora, atrayéndome a su red. Cuando la pesada puerta crujió al abrirse, ahí estaba ella, entrando como una visión, sus tacones clicando suavemente contra el suelo. "Damien", respiró, su voz caprichosa, con ese acento holandés que me erizaba la piel. "Tu galería a medianoche... es embriagadora". Me acerqué, con el corazón latiendo fuerte mientras tomaba su mano, sintiendo el calor de su piel clara contra la mía. El pincel estaba en su bolso, lo sabía: su influencia ya removiendo, haciendo el aire entre nosotros eléctrico. Miró las pinturas, sus ojos verdes abriéndose, labios entreabiertos ligeramente. "Estas... me hablan", murmuró, sus dedos delgados trazando el aire cerca de un lienzo que mostraba...

La Rendición de Julia en la Galería a Medianoche
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El Vórtice Caprichoso de Julia: Deseos de Terciopelo

Julia Jansen

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