Gala de Tentaciones Doradas de Luciana
Las máscaras ocultan secretos, pero los cuerpos entrelazados revelan verdades prohibidas en sombras opulentas.
Los Latidos Umbríos de la Rendición de Luciana
EPISODIO 4
Otras historias de esta serie


El gran salón de baile de la Mansión Hale brillaba bajo un dosel de arañas de cristal, su luz fracturándose en mil astillas doradas que danzaban sobre cortinas de terciopelo y pisos de mármol. Las máscaras ocultaban identidades: plumas emplumadas, rostros de porcelana y filigranas enjoyadas escondiendo a la élite del submundo de la sociedad. Yo, Marcus Kane, estaba en las sombras cerca de una imponente escultura de hielo de amantes entrelazados, mi esmoquin negro fundiéndose perfectamente con el caos opulento. Mi propia máscara, un arlequín plateado austero, me picaba contra la piel, pero cumplía su propósito: anonimato en un nido de lobos. Entonces la vi. Luciana Pérez se deslizaba por la multitud como un fantasma de tentación, su cabello cenizo rubio emplumado cayendo en largas ondas desordenadas por sus hombros desnudos. Su disfraz —un provocativo conjunto de criada francesa con un corsé negro escotado, delantal blanco con volantes que apenas cubría sus muslos, y medias traslúcidas sujetas por ligas— se adhería a su delicado marco de 1.68 m. El rostro ovalado detrás de su máscara con encaje revelaba ojos verde bosque que chispeaban con fuego aventurero, su piel dorada brillando bajo las luces. Tetas medianas tensaban el corsé, su cintura estrecha acentuando caderas que se mecían con promesa de espíritu libre. Tenía 20 años, el encanto colombiano personificado, y esa noche, era la tentación dorada de la gala. Nuestras miradas se cruzaron al otro lado del salón. Sentí un tirón, magnético e innegable. Me había susurrado antes sobre su medallón, una reliquia ligada a la misteriosa desaparición de su madre años atrás. Visiones, dijo —destellos de verdad ocultos en su cierre. Pero ahora, en medio del vals giratorio de extraños enmascarados, su mirada prometía más que secretos. Prometía rendición. Sasha Reed, mi viejo asociado, se inclinó a mi lado,...


Desbloquear contenido premium
Para leer la historia completa, obtendrás acceso a todas las historias, videos y fotos de este modelo.
El contenido puede estar truncado. Versión completa disponible con suscripción.





