El Flujo Eterno de la Verdadera Rendición de Grace
En espejos de deseo, Grace tienta al destino antes de rendir su alma a la llama de Alex
La Tentación Sedosa de Grace: Rendición Velada
EPISODIO 6
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Entré en el gran estudio, mi corazón latiendo como un tambor en el silencio que colgaba pesado en el aire. El espacio era una catedral de sombras y luz, techos altísimos cubiertos de terciopelo carmesí que caía como sangre de heridas invisibles. Los reflectores perforaban la penumbra, convergiendo en una plataforma central elevada de mármol negro pulido, donde Grace Lévesque estaba de pie como una diosa renacida. Su cabello caramelo estaba recogido en un moño alto y elegante, con mechones largos escapando para enmarcar su rostro ovalado y pálido, esos ojos marrones brillando con ese destello pícaro característico que siempre me desarmaba. A sus 24 años, esta belleza canadiense delgada, de 1,68 m con sus tetas medianas sutilmente delineadas bajo una bata de seda negra transparente, encarnaba la tentación misma. Victor Hale acechaba en la esquina, sus rasgos afilados torcidos en una anticipación presumida, mientras Mia Reyes se apoyaba en una columna, sus ojos oscuros llenos de hambre. Pero la mirada de Grace se clavó en mí —Alex Thorne— encendiendo un fuego que nadie más podía tocar. "Has venido", ronroneó, su voz un susurro provocador que resonó en las paredes. El aire olía a incienso de jazmín y madera pulida, espeso con promesas no dichas. Ella se movió, la bata separándose ligeramente para revelar la curva de su muslo delgado, su piel pálida brillando bajo las luces. Sentí la atracción, magnética e inevitable, como si este final estuviera escrito en nuestras estrellas. Ella rodeó la plataforma lentamente, sus pies descalzos silenciosos sobre el mármol, caderas balanceándose con provocación deliberada. Victor carraspeó, pero ella lo ignoró, su enfoque solo en mí. "Esta noche, todo cambia", dijo, sus labios curvándose en una sonrisa malvada. La grandeza del estudio amplificaba cada respiración, cada mirada, construyendo una tensión que se enroscaba en mi estómago....


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